El Presidente en su laberinto:

Obama

Un reportaje de Reuters da cuenta del proceso que habría llevado a los eventos del 17 de diciembre pasado, cuyo impacto en las relaciones Cuba-Estados Unidos es imposible pronosticar. Armado con información fragmentaria, de varias fuentes, es probablemente una aproximación parcial a una parte de una historia mucho más rica y compleja, contada mayormente por una de las partes y matizada por las inferencias de los autores.

Tiene probablemente la virtud de ser el primer intento de abordar el proceso, al menos en lo referido a las opciones y tribulaciones de la administración norteamericana. Es de esperar que muchos otros intentos vayan ayudando a armar este rompecabezas, que con toda certeza haría un buen guión cinematográfico.

Es por esa cualidad que lo ofrecemos a los lectores, aún cuando es sólo parte -probablemente en algún grado infiel- de una más grande historia.

Continúa leyendo El Presidente en su laberinto:

Crónica de una parodia anunciada (4):

justicia-medio-ciega1

6 de diciembre de 2000.

Coincidencias que tiene la vida. La selección del jurado comenzó el día del fusilamiento de los estudiantes de medicina. El juicio oral comienza el 6 de diciembre, cumpleaños del niño Elián González.

La sesión comienza a las 8:50 abordando el problema pendiente de los dos jurados. Juanito Millado, el filipino, tiene a su madre gravemente enferma. Se le libera de servir como jurado.
Sigue el señor Eugene Yagle, que recibirá un tratamiento médico el próximo día y estará listo el próximo lunes. Se le pasa de primer alterno a jurado fijo -ausente nuestro entusiasmo, pues su hija es del FBI- y se decide tomar descanso jueves y viernes.

Queda pendiente la obsesión de la fiscalía con el afroamericano Louis Harrel, y el abogado Paul Mc’Kenna ofrece la pipa de la paz a los fiscales: Como sólo fue excluido un jurado y no dos, como se anticipaba, podemos operar con tres alternos en lugar de cuatro. Los fiscales acceden aliviados y el señor Harrel se libra de figurar en esta historia. Se toma juramento al jurado:
Gil Page
David Bucker
Diana Barnes
Sonia Portalatin
Omaira García
Elthea Peeples
Wilfred Loperena
Richard Campbell
Migdalia Cento
Sergio Hernán
Deborah Vernon
Eugene Yagle

Jurados alternos:
Miguel Torroba
Marjorie Hahn
Beverly Holland.

Comienzan los argumentos iniciales a las 9:40 am del día 6 de diciembre de 2000, con el fiscal David Buckner (Ver transcripción). Escribo en mi diario:

Continúa leyendo Crónica de una parodia anunciada (4):

Crónica de una parodia anunciada (2)

justicia-medio-ciega1

29 de noviembre de 2000.

La sesión comienza a las 8:45 con una discusión acerca de la toma de testimonios en Cuba. La defensa lo ha pedido, pero los fiscales se resisten y la jueza pide a cada parte que remita sus argumentos a la corte. El cuarto grupo de aspirantes a jurados hace su entrada a las 9:30.

En esta ocasión son 29. De ellos:

  • Uno no quiere saber de la policía.
  • Otro fue asaltado por un policía y los demás trataron de encubrirlo.
  • Uno no quiere saber de gobiernos: “El de Estados Unidos porque apoya a los palestinos y el de Cuba porque Castro fue aliado de Sadam Husein en la guerra del Golfo”. Combinación letal de ignorancia con islamofobia.
  • Una conoce a Marlene Alejandre, esposa de uno de los derribados el 24 de febrero de 1996.
  • Otro conoce a José Basulto.

El quinto panel entra en la tarde. Ahora me toca a mí, pues una antigua asociada del Movimiento Democracia es parte del grupo. Muy discretamente pide un “side bar” y explica el conflicto a la Jueza, que la deja ir. Sin terminar el cuestionario individual se cierra la sesión hasta el próximo día. Continúa leyendo Crónica de una parodia anunciada (2)

Gerardo Hernández: ¿Culpable de la acusación? Alan Gross: ¿Inocente como reclama?

Gerardo y AdrianaAlan Gross

Stephen Kimber es un escritor, periodista y profesor universitario canadiense, que viajó a Cuba como turista en la primavera de 2009. Su propósito: Escribir una novela de época inspirada en  la geografía, historia y cultura de la isla.

Al conocer, casi accidentalmente, de la relación entre un viaje de Gabriel García Márquez a los Estados Unidos y el posterior arresto de los Cinco; su propósito cambió y la novela se convirtió en el libro “Lo que acecha del otro lado del agua”. Es el libro que cubre más veraz y completamente la historia del caso. Es el resultado de un minucioso y profundo estudio de los documentos legales y de un rigor ejemplar en la búsqueda de los hechos.

Hasta el día de hoy no he conocido la filiación política de Kimber. Sólo sé que lo considero un amigo, un hombre muy honesto, y uno de los que mejor conoce del caso de los Cinco. De su conocimiento de la historia se valió para escribir este artículo.

 Stephen Kimber

 Debería ser fácil hacer un trato. Un contratista norteamericano de la USAID, de 65 años, llamado Alan Gross, está sirviendo una sentencia de 15 años en una prisión cubana por entrar de contrabando sofisticado equipo de telecomunicaciones en Cuba. Los oficiales cubanos dicen que están preparados para discutir su suerte sin precondiciones como un gesto “humanitario”. Pero es también claro que lo quieren canjear por tres miembros la red de inteligencia de los Cinco todavía en prisión en los Estados Unidos.

 Existen precedentes para tal canje.

En 2010, Washington actuó rápidamente para intercambiar a 10 agentes encubiertos rusos por cuatro hombres a quienes el gobierno de Rusia había apresado por “contactos ilegales” con Occidente. También está el ejemplo de Israel. En 2011, Israel liberó a más de 1000 prisioneros palestinos para lograr la liberación de Gilad Shalit, un soldado israelí capturado por Hamas cinco años antes.

Y más – todavía tras una carta en noviembre de 2013 firmada por un grupo bipartidista de 66 senadores urgiendo al presidente Obama para que “actuara expeditamente para tomar cualquier paso en el interés nacional para obtener la libertad de Gross”- la administración se niega a negociar.

¿Por qué? Tres palabras: Castro, Cuba, asesinato.

Aun para aquellos que pueden sobreponerse a los dos primeros, el tercero es a menudo, comprensiblemente, un freno al cambio.

En 2001 Gerardo Hernández, el líder de los Cinco, fue acusado y convicto de “conspiración para cometer asesinato” en conexión con el derribo en 1996 de dos aviones civiles sobre el estrecho de La Florida, que resulto en las muertes de cuatro hombres. Fue sentenciado a dos cadenas perpetuas más 15 años en prisión.

¿Cómo pueden los Estados Unidos intercambiar a un hombre convicto por conspiración para cometer asesinato por alguien sobre quien el Departamento de Estado continúa insistiendo en que no hizo nada malo?

Vale la pena desempacar ambas partes de tal noción convencional.

Comencemos por el caso de Gerardo Hernández.

Continúa leyendo Gerardo Hernández: ¿Culpable de la acusación? Alan Gross: ¿Inocente como reclama?