Una “Ugly American” descubre a Cuba. (O un “reportaje educacional”):

Ugly

Marvila, la mujer maravilla,  concede a los cubanos la gracia de visitar su cayito. Le acompañan los tres vejigitos que engendró con su cónyuge isleño. Con su indumentaria color barras y estrellas se encarama en un avión para enfrentar resueltamente una “gira de propaganda” castrista. No han despegado de Miami y ya tiene que blandir su “American” látigo para llamar a capítulo a las aeromozas. Restablecido el orden se dispone a poner sus suaves juanetes en el suelo de Cuba, que responde bendecido por  cada pisada de  la American Superwoman.

Mala la idea de visitar a un país -comunista, por más señas- y parecerse a la Estatua de la Libertad. Su presencia concita la movilización de las hordas ñángaras. En este teatro de operaciones el desplazamiento es a veces a saltos, a veces a gatas, otras a rastras.

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El Presidente en su laberinto:

Obama

Un reportaje de Reuters da cuenta del proceso que habría llevado a los eventos del 17 de diciembre pasado, cuyo impacto en las relaciones Cuba-Estados Unidos es imposible pronosticar. Armado con información fragmentaria, de varias fuentes, es probablemente una aproximación parcial a una parte de una historia mucho más rica y compleja, contada mayormente por una de las partes y matizada por las inferencias de los autores.

Tiene probablemente la virtud de ser el primer intento de abordar el proceso, al menos en lo referido a las opciones y tribulaciones de la administración norteamericana. Es de esperar que muchos otros intentos vayan ayudando a armar este rompecabezas, que con toda certeza haría un buen guión cinematográfico.

Es por esa cualidad que lo ofrecemos a los lectores, aún cuando es sólo parte -probablemente en algún grado infiel- de una más grande historia.

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“Sin odios ni rencores para Miami” -Gerardo Hernandez

gerardo3Gema. La niña de la esperanza.

Tomado de la Revista Nueva Réplica. Fotos Alvite

Gerardo habla a nombre de los 5.

Todo quedó atrás. Sufrimos mucho en los quince años de injusto castigo que padecimos. La mitad de nuestra angustia y amargura no la conoció siquiera nuestra familia; nunca la comentamos para no acrecentar su dolor. Todo, sin embargo,  lo hemos olvidado y hoy, a nombre de los 5, puedo decir con absoluta honestidad que no guardamos odios ni rencores para Miami.
Si fue mucha la pena del cautiverio, mucho mayores resultaron el amor de nuestras familias y el apoyo imbatible de nuestros compatriotas que nos ayudaron a soportarlo. Sabemos cuántos norteamericanos y  cubano-americanos nos respaldaron también sin que no siempre pudieran revelar sus sentimientos.

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Crónica de una parodia anunciada (2)

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29 de noviembre de 2000.

La sesión comienza a las 8:45 con una discusión acerca de la toma de testimonios en Cuba. La defensa lo ha pedido, pero los fiscales se resisten y la jueza pide a cada parte que remita sus argumentos a la corte. El cuarto grupo de aspirantes a jurados hace su entrada a las 9:30.

En esta ocasión son 29. De ellos:

  • Uno no quiere saber de la policía.
  • Otro fue asaltado por un policía y los demás trataron de encubrirlo.
  • Uno no quiere saber de gobiernos: “El de Estados Unidos porque apoya a los palestinos y el de Cuba porque Castro fue aliado de Sadam Husein en la guerra del Golfo”. Combinación letal de ignorancia con islamofobia.
  • Una conoce a Marlene Alejandre, esposa de uno de los derribados el 24 de febrero de 1996.
  • Otro conoce a José Basulto.

El quinto panel entra en la tarde. Ahora me toca a mí, pues una antigua asociada del Movimiento Democracia es parte del grupo. Muy discretamente pide un “side bar” y explica el conflicto a la Jueza, que la deja ir. Sin terminar el cuestionario individual se cierra la sesión hasta el próximo día. Continúa leyendo Crónica de una parodia anunciada (2)

Poesía de prisión

El hueco

He recibido de mi hermano Antonio Guerrero una contribución para el blog en la forma de un poema. Fue uno de aquellos con que en los primeros momentos de encierro, en el área de castigo de la prisión, espantábamos los demonios del confinamiento en solitaria y buscábamos los recursos para crecer en aquellas circunstancias.

Los fiscales habían decidido ubicarnos en el SHU (Special Housing Unit), conocida coloquialmente como “El Hueco”. Cada uno en una celda, incomunicados del resto, nos las arreglábamos para comunicarnos de varias maneras ingeniosas, una de ellas el utilizar la rejilla de ventilación que compartían dos celdas contiguas mediante el conducto común de extracción de aire.

Para “celebrar” el primer mes de encarcelamiento el Flaco convocó a un concurso de “poesía”. Cada uno leyó –o mejor, pregonó – la suya a través del resquicio que dejaba la puerta de hierro laminado de su celda. Luego Tony seguiría hilvanando versos y construyendo estrofas. La rejilla del aire era el mejor medio de compartirlas.

Fue así que “revisamos” su primer poemario “Desde mi altura”. Era una referencia al doceavo piso en que estaba ubicada la unidad, y desde la cual se podía observar el “downtown” de Miami. Con el paso del tiempo, a medida que los fiscales se rebajaban, se tornó en triste recordatorio del abismo moral que se abrió entre nosotros y nuestros acusadores.

Les dejo con la poesía de Tony.

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La Corte Suprema, los amigos de la justicia y la prensa libre

AMICI 

 

 

A principios de 2009 el caso de Los Cinco fue presentado a la Corte Suprema, tras no haberse conseguido justicia en el tribunal de apelaciones del 11º Circuito. Para presentarlo se acudió a Tom Goldstein, un joven y prestigioso abogado, con una hoja de éxitos ante esta instancia en la que se ha especializado.

Tom Goldstein, que pudiera ser considerado un “as” en la Corte Suprema, añadía a la defensa otra ventaja: Como comentarista para la CNN, especializado en casos que se ventilan en el máximo tribunal, nos ofrecía la esperanza de que al fin se rompiera el cerco mediático alrededor del caso. Al menos eso era lo que él, con toda lógica, esperaba.

  • No te hagas demasiadas expectativas –le advirtieron algunos con cautela y mejor conocimiento de causa- este caso no se parece a ningún otro y la prensa no se inclinará tan fácilmente a cubrirlo.

Pero Tom no se amilanó y realizó un gran trabajo. Su escrito legal para la corte fue impecable. Enlistó el concurso de numerosas organizaciones de abogados internacionales y norteamericanas, parlamentos, personalidades de todo el mundo y 10 premios Nobel. Abogados estadounidenses redactaron en su representación doce “Amicus Curiae”, o “Amigos de la Corte”, figura jurídica que permite a terceras partes, interesadas en que se haga justicia, pedir al panel que acoja el caso.

Con todo listo el abogado llamó a una conferencia de prensa. No fue nadie. Ni siquiera la CNN, para la que trabajaba como comentarista, le hizo el favor de cubrir su apelación.

El 15 de junio de 2009 la Corte Suprema, sin que mediara argumento, rechazó revisar el caso de los Cinco. Nadie se enteró en los Estados Unidos de que había acabado de cerrarse la puerta a un caso que concitó un número record de Amicus Cureae en la historia de la jurisprudencia norteamericana.

El listado de los firmantes de los Amicus sigue a continuación, con los vínculos a los doce documentos originales. 

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Gerardo Hernández: ¿Culpable de la acusación? Alan Gross: ¿Inocente como reclama?

Gerardo y AdrianaAlan Gross

Stephen Kimber es un escritor, periodista y profesor universitario canadiense, que viajó a Cuba como turista en la primavera de 2009. Su propósito: Escribir una novela de época inspirada en  la geografía, historia y cultura de la isla.

Al conocer, casi accidentalmente, de la relación entre un viaje de Gabriel García Márquez a los Estados Unidos y el posterior arresto de los Cinco; su propósito cambió y la novela se convirtió en el libro “Lo que acecha del otro lado del agua”. Es el libro que cubre más veraz y completamente la historia del caso. Es el resultado de un minucioso y profundo estudio de los documentos legales y de un rigor ejemplar en la búsqueda de los hechos.

Hasta el día de hoy no he conocido la filiación política de Kimber. Sólo sé que lo considero un amigo, un hombre muy honesto, y uno de los que mejor conoce del caso de los Cinco. De su conocimiento de la historia se valió para escribir este artículo.

 Stephen Kimber

 Debería ser fácil hacer un trato. Un contratista norteamericano de la USAID, de 65 años, llamado Alan Gross, está sirviendo una sentencia de 15 años en una prisión cubana por entrar de contrabando sofisticado equipo de telecomunicaciones en Cuba. Los oficiales cubanos dicen que están preparados para discutir su suerte sin precondiciones como un gesto “humanitario”. Pero es también claro que lo quieren canjear por tres miembros la red de inteligencia de los Cinco todavía en prisión en los Estados Unidos.

 Existen precedentes para tal canje.

En 2010, Washington actuó rápidamente para intercambiar a 10 agentes encubiertos rusos por cuatro hombres a quienes el gobierno de Rusia había apresado por “contactos ilegales” con Occidente. También está el ejemplo de Israel. En 2011, Israel liberó a más de 1000 prisioneros palestinos para lograr la liberación de Gilad Shalit, un soldado israelí capturado por Hamas cinco años antes.

Y más – todavía tras una carta en noviembre de 2013 firmada por un grupo bipartidista de 66 senadores urgiendo al presidente Obama para que “actuara expeditamente para tomar cualquier paso en el interés nacional para obtener la libertad de Gross”- la administración se niega a negociar.

¿Por qué? Tres palabras: Castro, Cuba, asesinato.

Aun para aquellos que pueden sobreponerse a los dos primeros, el tercero es a menudo, comprensiblemente, un freno al cambio.

En 2001 Gerardo Hernández, el líder de los Cinco, fue acusado y convicto de “conspiración para cometer asesinato” en conexión con el derribo en 1996 de dos aviones civiles sobre el estrecho de La Florida, que resulto en las muertes de cuatro hombres. Fue sentenciado a dos cadenas perpetuas más 15 años en prisión.

¿Cómo pueden los Estados Unidos intercambiar a un hombre convicto por conspiración para cometer asesinato por alguien sobre quien el Departamento de Estado continúa insistiendo en que no hizo nada malo?

Vale la pena desempacar ambas partes de tal noción convencional.

Comencemos por el caso de Gerardo Hernández.

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